lunes, 28 de septiembre de 2009

Breve ensayo sobre el domingo

Domingo
Muere la semana
Se resume un mundo cargado de lugares
en la carátula de mis días

Una hoja de papel se mueve suavemente
Y se oyen barricadas a lo lejos

Pequeñas criaturas brotan del fondo del río
Y se zambullen
Nacen y mueren cada vez

De la misma forma
Sucede con mi alma

Las imágenes de mi historia
Aparecen
como cortos asimétricos

Nacen y mueren cada vez

Literal
Las voces me atormentan

Calla
Escucha a tu cuerpo
No le des respiro a esta sonata traicionera

Milonga de las noches
Devastada

Siempre el cuerpo es más fiel que la mente

La palabra engaña

En el silencio
está ese surco de cristal
que tanto anhelas

La palabra es maldita
Inerte
Juega a cantar una canción de cuna
y luego te atrapa
en un célebre torbellino

Te invade y hunde
sus garras
hasta desangrarte

La palabra quiere verte morir

Construye imágenes inmóviles
Ficticias
Como si fueran reales

Mi alma se parece al movimiento del río

Surcos estelares que amplían el universo
El cuerpo infinito del río

El agua pasa intrépidamente entre las rocas
Y se zambulle cada vez

¿De dónde surge la fuerza que hace mover estos transparentes surcos, cual espuma blanca, viento de cristal?

Parece que los domingos
Estos surcos estelares
Se detienen

Una melodía se oye a lo lejos
y de a poco
se va desvaneciendo

Mi cuerpo nace y muere
Cada vez

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